La Fundación Escuela de Medicina Nuclear –FUESMEN–, ubicada en Mendoza, República Argentina, surgió a partir de una idea de la Comisión Nacional de Energía Atómica, la cual puso en marcha en 1986 una escuela de posgrado en medicina nuclear y radioisótopos, impulsada por su afán de promover las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear en el campo de la salud.
Su creación fue dada a través del decreto nº1741-86 del Poder Ejecutivo de la Nación, donde se destinan las sumas necesarias con cargos a los créditos del presupuesto asignado al organismo para la ejecución de su programa de obras.
Fue el propósito de la CNEA dotar a la Escuela de la infraestructura académica y técnica que asegurara la creación de un ámbito de excelencia en la especialidad, para lo cual resultaba imprescindible proveerla de los equipos y laboratorios basados en la tecnología más avanzada. Tal iniciativa encontró amplia resonancia en la Universidad Nacional de Cuyo, con la cual existía una importante vinculación desde la creación del “Instituto Balseiro¬ en 1954, la cual otorgó el aval académico.
Por su parte, el Gobierno de la Provincia de Mendoza se comprometió a llevar el emprendimiento con ambas instituciones a través de un convenio librado el 21 de noviembre de 1990.
El 1 de junio de 1991 quedó oficialmente inaugurado el Proyecto Interinstitucional, que en un principio no tuvo marco jurídico determinado, sino que, luego de un amplio debate científico, político y económico se definió con el perfil de Fundación.
A través del decreto nº 3602-91 se acepta el contenido del Estatuto Constitutivo firmado por el Gobierno de la Provincia. De esta manera se configuró una entidad sin fines de lucro denominada Fundación Escuela de Medicina Nuclear, después de su larga gestación de 6 años, postergada por las dificultades socioeconómicas que atravesó el país en aquellos momentos.
Fue necesario que tres organizaciones estatales, Comisión Nacional de Energía Atómica, Universidad Nacional de Cuyo y el Gobierno de Mendoza allanaran todas las dificultades conceptuales, aceptando el firme compromiso de aportar inicialmente, el esfuerzo intelectual y económico necesario para desarrollar las capacidades necesarias de ciencia y tecnología. La estrategia innovadora exigió, sin embargo instrumentos administrativos adecuados, un correcto análisis del escenario y la identificación de oportunidades de inserción.
En este contexto las instituciones fundadoras la dotaron de recurso humano con experiencia, de jovenes profesionales a los que se capacitó y de equipamiento de avanzada, ya que desde sus comienzos en 1991 contó con un Tomógrafo por Emisión de Positrones, lo que transformó a la FUESMEN en pionera de esta temática en América Latina.